La apnea del sueño es un trastorno que puede pasar desapercibido durante mucho tiempo, pero sus consecuencias afectan significativamente la calidad de vida y la salud en general. Identificar si necesitas un tratamiento para la apnea en Oviedo es clave para evitar complicaciones a largo plazo.
Uno de los principales signos de apnea del sueño es el ronquido fuerte y persistente, especialmente si va acompañado de pausas en la respiración observadas por alguien más. Muchas personas con apnea experimentan despertares frecuentes con sensación de ahogo o falta de aire, lo que interrumpe el descanso y reduce la calidad del sueño.
Otro síntoma importante es la fatiga diurna. Si te sientes excesivamente cansado durante el día, te cuesta concentrarte o incluso te quedas dormido en momentos inadecuados, como en el trabajo o al conducir, es posible que tu sueño no sea reparador. Además, los dolores de cabeza matutinos, la irritabilidad y los cambios en el estado de ánimo pueden ser señales de que no estás recibiendo suficiente oxígeno durante la noche.
Desde Clínica ORL, Dr. Arrutia - Dr. Mancebo podemos decirte que existen factores de riesgo que aumentan la probabilidad de padecer apnea del sueño, como el sobrepeso, la edad avanzada, el consumo de alcohol antes de dormir, el tabaquismo y ciertas condiciones anatómicas, como un cuello grueso o una mandíbula pequeña.
Si sospechas que podrías tener apnea del sueño, lo mejor es acudir a un especialista en medicina del sueño. Un diagnóstico preciso generalmente requiere un estudio del sueño (polisomnografía) que mide tu respiración, oxigenación y actividad cerebral mientras duermes.
El tratamiento para la apnea en Oviedo varía según la gravedad del trastorno. En casos leves, cambios en el estilo de vida, como perder peso o dormir de lado, pueden ser suficientes. Para casos más severos, el uso de dispositivos como la máquina CPAP (presión positiva continua en la vía aérea) es altamente eficaz.
No ignores los síntomas. La apnea del sueño no solo afecta tu descanso, sino que también puede aumentar el riesgo de hipertensión, enfermedades cardíacas y otros problemas graves. Consultar con un especialista es el primer paso hacia una mejor calidad de vida.